ME TIENES TAN…

Me tienes tan distraída
que las ollas solas se queman,
y los días de la semana,
incluyendo
el atravesado miércoles,
se han cambiado de lugar,
todos parecen ahora domingo
para en ti solo pensar.

Y dígame las horas,
esas señoras
que lentas pasaban
tristes y pesadas,
en medio de mi soledad,
ahora tienen alas
y se pasan volando
cuando tu cerca de mí estás.

No se qué me pasa
pero así están las cosas,
me dicen los entendidos
que son síntomas típicos
de esa agitación contagiosa
llamada amor con felicidad.

MI ARROZ CON MANGO

De azahares del Oriente próximo y de montes de pinos y castaños que besan enamorados al inmenso Atlántico, de eso van los aromas con los que fui concebida y maravillosamente acunada.

Y aprendí a volar con sueños guardados en maletas y crianza de otras tierras; mamá cantando, bailando enseñándome a tocar las castañuelas, y papá, hablándome de cedros y fenicios, desiertos y tierras con misterios, diciéndome Habibi y lo que significaba de mi nombre: Noche, inspiración de los poetas, y como no, siempre haciéndome sentir princesa.

Y desplegué mis alas en el Caribe de azules y verdes esmeralda, entre palmeras esbeltas y de troncos sinuosos, chinchorros colgados bajo su sombra, en el sol ardiente marabino, refrescada con agua de coco, o de limón y panela.

Con el corazón agitado a golpe de tambor y cuatro, usando la manta guajira de colores vivos cuando más relajada estaba, sintiendo la libertad de mi cuerpo danzando con y dentro de ella, llevando mi cabello largo y a veces un pañuelo atado para protegerme del sol. Hermosas incongruencias entre mi piel, mi terruño y la mescolanza de mi ascendencia.

Y así crecí, con mezcla de especias y esencias, puedo saber a comino, pimiento dulce  y malagueta, a canela y sarrapia, con  mezcla de aromas y esencias, a veces de agua de rosas, otras de  azahar o vainilla.

Sin duda, me encanta sentirme como ají dulce  picante, sorpresiva e inesperada, que por su olor al abrirlo te avisa de inmediato que lo que lleva por dentro es explosivo y misterioso, aunque también  puedo morir de deseo por una tentadora aceituna.

A veces me pregunto qué prevalece en mí? Por lo pronto, me llevo bien con los marcianos y la luna me entiende como nadie, ella es especialista en eso de las emociones, teniendo al final la razón pues conoce a su Noche como ninguno sabe.

A QUIEN?

A quién teme la mujer
cuando escribe sueños,
anhelos y ansias?
no le teme a su corazón
que late poesía,
ni a su alma alada
que de inspiración vibra,
ni a su piel erizada
que con sus palabras acaricia,
ni a su mente agitada
de imágenes dibujadas
con letras apasionadas y vivas.
Le teme a los que solo
buscan encontrarla
en sus versos con malicia y saña.

Y quién teme
de una mujer que escribe?
Los que van con máscaras
ocultando sus malicias,
los que ocultan sus miradas,
los que engañan con palabras,
los vacíos de alma,
los que buscan corazones
para destruir sueños y ansias.

Ellos le temen,
porque nadie podrá
callar sus palabras,
mostrando sus vilezas,
dejándoles desnuda
su piel sin alma.

Mi inspiración de hoy en la terraza esperando el sol con mi primer café de la mañana.

07/08/20 Martorell

ALLÁ

EN EL LUGAR DE NUESTROS SUEÑOS.

Allá,
donde viven nuestros sueños
hay guardado un secreto
entre tú y yo,
sobre aquel encuentro
que nunca pasó
y que solo en nuestros deseos
realmente sucedió…

Tú y yo,
allí estábamos los dos,
y cuando regresamos
y por fin amaneció,
yo tenia tus besos tatuados
en mis ojos, en mi corazón,
y mi piel aún erizada
de todo lo que allá
vivimos los dos.

Allá,
en nuestro mundo paralelo,
de juegos, sueños y pasión,
donde no existe la razón.

Allá,
donde nada es imposible,
donde se borran las barreras,
las distancias, los miedos,
allá donde las almas
se encuentran,
las que se aman,
las que se extrañan,
las que se han ido
y aun no regresan…

Nuestro lugar, donde siempre te encuentro.

QUIÉN ERES?

Podrías ser un extraño,
de esos, que hacen daño,
que clavan una espina
y dejan el corazón desgarrado.

O podrías ser una de esas almas
que tiene que ver con la mía,
alguien lejano,
quizás de otra vida
que viene a acariciarla
en estos tiempos de sequías.

O ser caminante
sin rumbo ni parada fija,
como el viento que llega
y se marcha de prisa,
refresca, levanta,
creando algarabía,
como remolino agitaras,
te llevarás parte de mi vida,
me dejarás vivencias
y también, algunas alegrías.

Como saber quién eres
y darte permiso
para entrar en mi vida…

MIENTRAS TANTO ENAMORATE DE LA VIDA

IMG_0737 (1)Tengo un juego con la vida, quizás lo aprendí tarde o a lo mejor no; dicen por ahí que cada cosa tiene su tiempo y la sabiduría va surgiendo poco a poco entre tu mente y el corazón, primero son gotas, ni cuenta te das; cuando maduras es como un manantial y cuando maduras un poco más, es un torrente con cascada incluida, deseando bañar a todos los que están cerca de ti, pero extrañamente, tiene un efecto contrario, quizás empapabas más cuando eras más joven, por aquello de que te prestaban más atención, estabas en un cargo importante o ejercías exitosamente tu profesión o emprendimiento; así que, tiene que ver que te escuchen o te tomen en cuenta en función de que tan influencer seas por grado de importancia asociada.

En fin, esto de tanta sabiduría ganada por experiencia acumulada, te hace descubrir unos cuantos trucos para ganarle a la vida; no los numerare, porque estos son muy personales y circunstanciales.

Hablare sobre eso de anhelar, querer algo, ansiar que suceda alguna cosa. Como cuando éramos niños y salíamos de paseo a la playa y preguntábamos mil veces “papá cuánto falta?” venia aquella respuesta que te podía engañar unos pocos kilómetros “falta poco, ya falta poco”. Las ansias de llegar alargaban el camino, uff una eternidad hasta que nos quedábamos dormidos, allí, mágicamente, despertábamos a unos pasos del mar.

Cuando eres joven, no tienes el don de la paciencia, no sabes esperar y eso aderezado a la rebeldía, a creerte inmortal y que todo lo sabes, es un coctel explosivo que enloquece a la familia. Pero tú pasas de largo por allí, y buscas la manera de acelerar todo, hasta el hecho de enamorarte del primer “pavo” que te sonríe porque quieres el primer beso, la primera caricia. Con el tiempo, cuando volteas, o ves alguna fotografía de la época te preguntas cómo pudiste enamorarte de aquel adefesio, tú lo veías hermoso y la familia entera lo detestaba, pero ellos eran los equivocados.

Luego al ser padres tus deseos se postergan, entonces la vida te pasa en un tris; las horas marcadas, los días muy cortos, los años en función de los cumpleaños de tus crías, de sus metas, de sus logros y tú alcanzando en medio de la tormenta las metas profesionales, pero las personales brillando por su ausencia. Pronto, en un abrir y cerrar los ojos el nido queda vacío, o los pajarracos que te enloquecieron con la adolescencia y sus decisiones, comienzan a alzar vuelo y te vas quedando desocupada, horas vacías y manos que no hayan qué hacer.

Allí estas un poco “ tocada” te cayeron los años que no habías sumado y sin saber cómo seguir. Te ataca la fiebre de la nostalgia con tos de melancolía, te lloran los ojos a cada rato, solitos pues, sin motivo y hasta se te sube la temperatura, te llega la cosa esa que llaman menopausia, el bochorno que te viene por la espalda, te sube por la nuca y que te deja en evidencia sudando a cantaros y los demás como si nada…solo tú estás en el infierno! A los hombres también les pasan cosas, tienen su propio infierno, pero frio…congelado…

Si tienes pareja, de cuando en cuando lo miras de reojo como un estorbo, (tranquila que él también lo hace), el asunto es reciproco; es natural tienen que aprender a vivir juntos de nuevo sin aburrirse, porque solo son ahora “los dos”, el resto es una visita programada y las llamadas de emergencia, porque en esta etapa somos como el departamento de bomberos: solo llamadas de emergencia y apagamos fuego, casi que para eso quedamos…creen ellos, hay que marcar una raya y algo de distancia cuando haga falta y muy importante. Los que llegan “felizmente” casados les toca redescubrirse como parejas, enamorarse de nuevo, avivar la llama, y hay que empeñarse en ello, porque si ya llegaron hasta aquí juntos, es una proeza, y lo más duro ya ha pasado; ahora tienen tiempo para los dos.

En mi caso, llegue a esta fase de mi vida “felizmente” divorciada, con algunos intentos fallidos en medio de la crianza de los pajarracos, queriendo como a un hermano a mi ex y siendo buenos amigos. Amo mi libertad ganada a pulso y mi independencia para la toma de decisiones por años, por lo que me cuesta soltar el control y eso puede ser un problema, lo sé.

Ya en este punto del camino siendo “tan sabiondos”, llegamos a la edad de la irreverencia, donde nos creemos que lo tenemos todo permitido, sobre todo a decir aquellas cosas que antes conteníamos. Debemos analizarnos, averiguar un poco dentro de nosotros qué queremos hacer, qué nos ilusiona, buscar por allá en los viejos recuerdos del baúl mental aquella lista de “cuando sea grande quiero ser y hacer….”, quizás encontremos un sueño postergado, olvidado, alguna destreza dormida, algunos intereses por explorar. Tenemos que ilusionarnos, sentirnos activos, porque quedarnos sentados o quietos envejece el espíritu. Socialmente debemos cuidar más que nunca los amigos que tenemos, rescatar los olvidados, retomar los aplazados y hacer nuevos, porque a estas alturas, si dejamos esa lista como está, la pelona se va ir descontando y podemos quedar en cero y los amigos rejuvenecen, como los nietos.

Bien, aquí va el primer truco: si no quieres que pase algo no digas que no quieres que suceda. Parece mentira pero es cuando más rápido pasa. Así que cuidado con esas negaciones. El universo no entiende cuando haces eso. Bien dice el dicho: no digas que de esta agua no beberás porque lo harás más rápido.

Segundo truco: no esperes con ansias que suceda algo que deseas, no te sientes a esperar que pase, que llegue, porque esa espera envejece, enloquece; suéltalo rápido, pídelo con deseo y lánzalo al espacio sideral, pon la cabeza en otra cosa, deja de esperarlo ansioso y pasara!. Como cuando te quedabas dormido en el carro de papá.

Del resto no dejes de embarrarte de crema por todos lados, descubre tu mejor ángulo para las fotografías, tómate unas cuantas copas de vino, vístete para agradarte a ti y no a los demás, escucha música de ayer y hoy, reúnete con tus amigos, viaja y conoce nuevos lugares, siente nuevos sabores; ten una mascota; aprende algo nuevo: hacer pan, repostería, pintar, escribir, tocar un instrumento musical; disfruta los nietos y malcríalos si los tienes, reúne a la familia en casa todos los domingos que puedas, y si estas solo, disfrútalo pero no te niegues a la posibilidad de que el amor te vuelva a encontrar.

Mientras tanto enamórate de la vida, que es hermosa, juega y diviértete con ella.

Yo que te lo digo, el asunto tiene sentido.

No dejes que la soledad te abrace, ni el tiempo te alcance…

SABIA QUE ERA DOMINGO

Sabía que era domingo,
cuando me despertaba
el canto alegre de mi madre
y el aroma de las panquecas
haciéndose en la plancha
untada de muuuucha mantequilla.

Sabia que era domingo
cuando papá llegaba sonriente
con todos los periodicos,
sus revistas Time,
National geographic y
nuestras comiquitas,
además de muchas golosinas.

Las panquecas nos despertaban
para un gran día,
comida especial: kibbe, hummus,
pinchos de lomito, tabule y pan pita
y también tajadas
de plátano maduro,
quién lo diría,
esta gallega hacía fusión
en su cocina.

Luego por la tarde el paseo,
vueltita en el Impala azul,
Av. 5 de julio pa’rriba,
dar la vuelta en Indio Mara,
parar en los chinos
por la cremosa barquilla.

Luego en bajada
hasta el Milagro
y su hermosa vista,
el lago con su marullo
y la deliciosa brisa,
la recorríamos completica,
columpios del Hotel del Lago
o sustico incluido en el malecón
para esta catirita.

Y si nos portábamos bien,
coronábamos por la noche
con el pollo a la canasta
del Rincón Boricua,
viendo el Gordo y el Flaco,
y muchas comiquitas,
coincidiendo las familias amigas,
Italianas, españolas, alemanas,
árabes y griegas,
con sus proles maracuchas
fusión de amor
de la tierra que los recibía,
en aquella hermosa época
de mi Maracaibo querida.

SUEÑOS DE CARRUSEL

Esa increíble mujer que tengo la fortuna sea mi Madre, me contaba sobre una mañana fría en la Galicia de su infancia en la que granizó, contaba de cómo los había sorprendido en la Plaza de su pequeño pueblo, a su hermana, su primo y a ella; de como corrían buscando un techo donde resguardarse de aquellas piedritas de hielo que caían con fuerza desde el cielo. Del frío que sentían que los hacia titiritar, de aquellos cuchillazos de dolor en las manos que no podían ser cubiertas con guantes sino por trapos mal envueltos, zapatos que no eran su talla y su vestimenta a rayas, cuadros y flores, en perfecta combinación cuando la pobreza diseña. Me contaba que no estaba jugando en la plaza, como podría yo suponer como cualquier otro niño, no, estaban allí porque pedían limosna. Eran tiempos de miseria, de guerras continuadas, propias y ajenas, de devastación y tristeza…Las manos mal envueltas, extendidas hacia la generosidad ajena, esperando una limosna, a veces entregada con repugnancia e indolencia, otras con caridad y tristeza…


Cierro mis ojos, y trato de verla, con su carita de timidez extrema, la trasformo en niña y visualizo su inocencia, su miedo, su indefensa y frágil naturaleza y siento que mi corazón con dolor profundo se agita en mi pecho, tomando conciencia de que esa mujer que me ha dado todo, desde mi ser, hasta mi esencia, a pesar de una infancia de tantas carencias, no perdió la calidez de su alma, convirtiéndose en un ser desprendido, caritativo, justo, esplendido, que entrega su amor sirviendo porque las caricias le son ajenas, que manifiesta gran sabiduría sin títulos ni grados de sapiencia. Que no olvida su origen, pero para que la humildad jamás se vaya de su alma y el resentimiento no haga presencia.


Me enseñó, que la vida da vueltas, que hoy estás arriba y mañana, sin avisarte, puede que la miseria toque tu puerta y que en ese momento recogerás la caridad que con amor sembraste, los amigos que con sinceridad regaste y a tu lado permanecerá sólo lo inmaterial que atesoraste. Me enseñó, a conmoverme con el dolor ajeno, a creer, a confiar, a dar sin esperar, a amar con todo, defectos y virtudes, a aceptar la realidad aunque no me guste, a convivir con ella y esperar siempre que todo pasa y que siempre habrá un mañana. A ser fuerte, perseverante, insistente, a no flaquear ante pequeñeces y enfrentar los problemas de frente; asumir con amor las tareas diarias y a conformarme con lo que tengo cuando no se puede esperar más. También me enseño que si estudiaba, el conocimiento sería mi mayor tesoro, algo que nadie me podría arrebatar, que el estudio me abriría puertas y alejaría mis miedos.


Me pregunto qué significa éste antes y éste ahora, esos recuerdos y las vivencias del presente. Mi Madre nació en tiempos de guerra, hoy día, ella de nuevo y yo ahora, vivimos tiempos de tiranía en Venezuela, separación y pandemia.

Mi país transita tiempos de miseria, todo lo que ella me enseñó y me dio, me permitió afrontarlo con entereza, con esperanza, con ingenio, con valor. En cada niño que veía con la mano extendida, la veía a ella, cada niño que me pedía un pedazo de pan me recuerda su hambre, su tristeza y solo siento un nudo en la garganta que duele y los ojos que no aguantan las lágrimas. La impotencia se apoderaba de mí, la desesperanza también quería…


Jamás he estado lejos de ella por tanto tiempo, hace un año nos vinimos a España juntas, huyendo de tanto sinsabor; vine a trabajar y sacar adelante un sueño que en Venezuela tuvo que acabar por tantas inseguridades, personales y jurídicas, privaciones, etc. Ella se resistía a retornar a una España que le negó tanto.
Al mes y medio se regresó…yo me quede.


Ahora vivimos tiempos de coronavirus, ella allá, en un pais con tantas carencias y yo aquí, en el primer mundo, en un pais que me da algo de garantías. Entro en pánico de pensar le suceda algo a sus 85 años, con este confinamiento, sin vuelos, sin posibilidad de movernos, y ella queriéndose venir. No podemos estar ya más tiempo separadas, no quiero estar lejos de ella, es mi pilar, y yo soy su seguridad.


Cierro los ojos y sueño…veo una plaza llena de niños con globos multicolores, carritos de helados con el tilín de sus campanas adornando el aire que me envuelve, palomas que revolotean entre sus pequeños pasos, recogiendo las migas del dulce que su alegría va derramando…, veo un carrusel hermosamente decorado con caballitos encopetados que alegres esperan a sus pequeños invitados, y quizás a algunos enamorados que vuelven a soñar; veo que los abrazos regresaron, los besos, las terrazas llenas escribiendo nuevas historias, todos disfrutando al sol, sin temor. Veo que vuelven los labios en tonos de rosa, coral o rojos carmesí, sonrisas al viento sin miedo. Que volvemos a transitar, eso sí, más ligeros, la pandemia se llevó las banalidades, las hipocresías, los disimulos, las apariencias…


Escucho el agua de la fuente…escucho el canto de los pájaros, la primavera ha llegado.

Abril 2019, en el Tibidabo mamá y yo


Sueño que me despierto y estoy en ese carrusel riéndome con mamá a mi lado.

nuestrosmayores

QUE NUNCA ME FALTEN LAS FLORES

Soy Madre, de tres y es hermoso poder decirlo, afirmarlo; actualmente ejerzo funciones en dos continentes, en dos lados distintos del mismo charco; mis atribuciones siguen vigentes, pero en modo avión (están allí para ser activadas cuando es necesario), el titulo conferido, el mejor del mundo por cierto para quienes lo ostentamos, no pierde vigencia, se actualiza día a día, es un continuo aprendizaje, duro a veces, doloroso también, riguroso a pesar de las improvisaciones, un poco peligroso siiii por lo que a veces haces o estas dispuesta a hacer, lleno de sorpresas, en pocas palabras es un arte, porque realizas tu mejor obra, pones todo en ello, pero ante todo es MARAVILLOSO, porque ante ti tienes el verdadero amor: incondicional, absoluto, inmenso tanto que no tiene medida, eterno en el corazón de tus hijos, sin sustitución, sin copias posibles.

Entre una madre y un hijo

Amor eterno porque no tiene tiempo,
Amor infinito porque no tiene medida,
Amor incondicional porque no conoce de límites…
No tiene espacio, ni lugar definido, es etéreo,
impalpable como el aire, imprescindible, inagotable.
Lo llena todo y lo entrega todo.

Hoy celebro en la distancia física, lejos de mi madre por primera vez, lejos de mi hija, más cerca de mis hijos pero igual en la distancia del confinamiento…hoy los abrazos está lejos, los besos, el domingo familiar, el almuerzo del día de las madres de la familia. Hoy me acompañan la música, las palabras, los recuerdos y dos botones de rosa lila que me he regalado.

El amor que profeso a mis hijos es eterno, infinito, incondicional, los ronda, los envuelve, los bendice…no dejo de sentirme importante para ellos, al menos yo; ahora actúo menos o nada en sus vidas y observo más, ubicada a un lado de sus caminos, ya no se de sus secretos, poco cuentan pero aun puedo intuir, casi que adivinar, puedo advertir peligros, porque siempre estaré en alerta, y cuando no este ya físicamente entre ellos, en sus corazones siempre me podrán encontrar, es mi promesa, porque el amor de una madre vive en sus latidos.

Hoy extraño a mi madre, mucho con demasiado, pronto estaremos juntas de nuevo, cuando se termine este confinamiento podrás venir a mi lado; tu habitación en este nuevo hogar te espera, el balcón lo estoy adornando con plantas para ti, tomaras sol en el cada mañana y sé que todos los pájaros de la comarca sabrán que has llegado, los alimentaras, hablaras con ellos y Mateo estará ladrando a tu lado tratando de asustarlos. Pronto mamá, antes de que termine este verano estarás a mi lado de nuevo.

En tiempos de coronavirus celebro este día, agradecida por los maravillosos hijos que tengo, y porque además la vida, a través de ellos me ha regalado tres más, son las flores de mi jardín.

A MI HIJA LAURA

Contigo aprendí a ser mama, llegaste a mi vida como un rayo de luz en medio de la borrasca que me agitaba, sentirte dentro de mí me sostenía y me permitía seguir cada día; cuando te tuve en mis brazos las dos suspiramos, lo habíamos logrado y a partir de ese día seriamos tú y yo, ya no estaría sola nunca más.
Hoy eres una mujer hermosa, brillante, apasionada, noble de corazón, fuerte, valiente, del tamaño de sus retos. Me haces sentir feliz, eres la hija más hermosa que Dios pudo regalarme. Tu felicidad es mi felicidad, tus logros son mi orgullo, saberte tan amada por tu esposo es mi dicha, saber que has iniciado el camino del éxito donde no tengo dudas que llegaras lejos me hace sentir plena.

A MI HIJO AUGUSTO

Llegaste a mi vida en momentos de reconciliación, un bebe hermoso, grande, rubio e impaciente por su biberón; en mi corazón y en mi mirada derretida siempre serás mi pequeño, has llegado hasta aquí llenándome de orgullo, de felicidad; tus risas, tus éxitos, tus alegrías, las siento como mías, las disfruto y me hacen sonreír el alma, como madre no puedo pedir más, eres valiente, decidido, responsable. Llevarte de la mano, soltarte y ponerme a tu lado, ha sido un maravilloso aprendizaje. Verte tomar decisiones, saberte amado, que te realizas como persona, como profesional, como emprendedor, me llena de orgullo y me tiene el corazón hecho sonrisas.

A MI JUAN MIGUEL

Te anunciaste sorpresivamente, con desmayos incluidos; al principio parecía que venias acompañado…todo fue tan atípico, naciste en medio de una tormenta que sacudía mi vida, y me llenaste de paz, de alegría, con tu sonrisa maravillosa, tu alegría e inocencia. Tienes todo para construir una vida plena y fabulosa: nobles sentimientos, profesión y conocimiento, un amor maravilloso, un mundo sin fronteras y de amplias oportunidades esperándote. No tengo duda alguna que cumplirás tus sueños, lograras tus metas, vivirás tu gran amor y formaras un hermosa familia, lo mereces por tu bondad, por tu honestidad, por tu entrega, por tu dedicación y paciencia.

Queridos hijos, bendigo cada uno de sus pasos.

DIALOGOS CONFINADOS…

ANDRÉS

Hace cuánto dejamos de mirarnos? Ahora aquí estamos, juntos sin saber qué hacer.
A dónde se fueron las promesas que nos hicimos alguna vez, ofrendas que pretendían amalgamar una vida juntos en nombre del amor? Aquí estamos confinados, obligados a permanecer en un mismo espacio, sin pretextos de ir al trabajo, de amigos o gimnasio, obligados a permanecer sin maltratarnos, sin herirnos, sin poder ignorarnos.

Apenas nos hablamos, nuestras palabras parecen dardos que buscan siempre dar en el blanco; dónde se quedaron guardadas las palabras de amor, quizás en el baúl al pie de la cama, atrapadas en aquellas sábanas blancas bordadas con nuestros nombres que fueron testigo de nuestra pasión desbordada?

Seguimos juntos, sí y aun no sé por qué, costumbre, lastima, cobardía, resignación?

Me arrepiento, cada día, cada instante y a veces ya me parece tarde, pero ahora, estamos confinados, obligados a estar juntos. Mírame Marcela, te lo suplico, date cuenta que he cambiado.

Quiero conectar de nuevo con tu alma, tocarte, reencontrarme con tu amor, quiero enamorarte de nuevo, encontrarte allá donde te ocultaste por culpa de mi abandono, de mi desdén. Quiero que me veas de nuevo, sin desprecio, valer para ti.

Afuera el mundo se ha detenido, vaciando las calles, la primavera ha llegado y quiero que te abrace, que caminemos juntos, sentarnos bajo la sombra de aquel árbol.
Liberare las palabras de amor guardadas, saldrán del baúl, te hare reír de nuevo, que nos contagiemos de risas. Tengo 40 días para que veas que he cambiado, 40 días para me vuelvas amar…

MARCELA

40 días a tu lado sin estarlo, podré soportarlo? Si supiera que aun siento algo por ti, no sé si el amor que alguna vez nos tuvimos se ha fugado, se ha quedado en el baúl de los recuerdos, con el ajuar de bodas, en el álbum de fotografía, o si se ha transformado en odio, indiferencia, otra cosa; tantas veces intente dejarte, ha sido cobardía, lástima, costumbre o resignación? Poco a poco me fui alejando, guardé las caricias, los abrazos, las miradas; tu arrogancia e indiferencia me fue apagando.

Los sueños que teníamos se desvanecieron, las ganas se fueron perdiendo; tus ganas de brillar en el mundo convirtió mi vida en un desierto, me hiciste sentir insignificante, tanto que me hice invisible en tu vida.

Qué no daría por volver el tiempo atrás, justo a ese momento en que nuestras miradas se encontraron aquella mañana en el Metro, te vi subir en la estación de Arco del Triunfo, estabas agitado, se notaba que ibas tarde, me sentí avergonzada cuando me pillaste mirándote, es que te veías tan guapo y me pusiste en las nubes cuando me sonreíste acercándote. De inmediato lo supe, estábamos conectados, y todo fue tan hermoso, que me cuesta creer que hayamos llegado a este punto.

Sí, fui yo Andrés quien te oculto la mirada, no merecías conectar más con mi alma y me arrepiento tanto de que el abismo entre los dos se hiciera más profundo, de no haber hecho más por evitarlo.

Quisiera volver a sentir todo aquello que alguna vez me inspiraste; a veces sueño que me tocas, que me robas un beso, que me observas deseándome de nuevo. Y si me tocas, quieres hacerlo, por qué no lo intentas? Yo también lo deseo, y si te provoco, tengo 40 días para enamorarte de nuevo, sé que has cambiado.

Tengo 40 días para que vuelvas a encontrar mi mirada, bendita cuarentena que confina nuestros cuerpos para que intentemos conectarnos de nuevo.